HAMLET
¡Descansa, ánima inquieta! - Señores,
de corazón a vosotros me encomiendo;
y todo lo que un ser tan humilde como Hamlet
pueda hacer por demostraros su estima,
si Dios quiere, nunca faltará. Entremos todos.
Y, os lo ruego, el dedo siempre en el labio.
El mundo esta desquiciado. ¡Cruel conflicto,
venir yo a este mundo para corregirlos!
Venid. Vamos todos.
Acto Primero, Escena XIII,
Hamlet, William Shakespeare
No hay comentarios:
Publicar un comentario